Premio Especial de la Unión de Actores

Por | Destacado, Estudio Corazza | No Comments


Gracias Unión de Actores y Actrices, y a la Junta de gobierno por vuestra generosidad al reconocer mi trabajo y pasión.

Lo vivo como un reconocimiento que honra a todos nuestros maestros y a los que se entregan con vocación, generalmente en la sombra, a la preparación de actores y actrices con criterio y amor.

En España tantos maestros han hecho o siguen dando mucho a esta profesión:

¡En la RESAD, en El Institut del Teatre, y en tantas escuelas de España!

William Layton, Miguel Narros, José Luis Gómez, José Carlos Plaza, John Strasberg, Dominique De Fazio, Pepe Estruch, Arnold Taraborrelli, Alicia Hermida, y muchos más que podríais nombrar cada uno de vosotros…

Y los argentinos que llegaron antes que yo: Zulema Katz, Martin Adjemian, Cristina Rota, y los que vinieron después…

Quiero dedicar este honor a mis principales maestros: Carlos Gandolfo, Augusto Fernándes y Claudio Naranjo.

Y lo comparto con todo el equipo de mi Estudio: Manuel Morón, Paula Soldevila, Rosa Morales, Ana Gracia, Alberto López Murtra, Óscar Velado, Pedro González, Sergio Bermúdez, Virgina de la Cruz, Nicolás Gutiérrez, Nuria Castaño, Maria Bigeriego, Leticia Santa Fe, Raúl de la Torre, Víctor Nacarino.
Y al equipo de Secretaría, Gerencia, Comunicación y Gestión. Gracias por acompañarme hoy y cada día, y por hacer posible que nuestro trabajo siga evolucionando.

Gracias infinitas a “mi equipo en el amor, el trabajo y el arte”: mi amada mujer Betina Waissman.

A mi compañía Teatro de la Reunión, con la que Rafa Castejón tanto me ayuda a crear.

Tuve mis primeros alumnos españoles cuando mi maestro Carlos Gandolfo me impulsó a dar clases en su Estudio: allí conocí a Manuel Morón y a Consuelo Trujillo. Ellos, junto a Gandolfo, fueron mis embajadores en Sevilla para que el CAT me llamara para dirigir una obra.
Por otro lado, la representante Katrina Bayonas, estimulada por Lorena Bayonas, me propuso impartir un curso en Madrid.
Y aquí sigo, desde el año 90.

Por entonces las actrices y los actores que se formaban no eran tantos como ahora, y tampoco los profesionales que seguían investigando: unos pocos y valientes apasionados no siempre bien mirados.

Aunque es hermoso crear una nueva alma, ese personaje que representamos y que desaparece después de cada actuación, el proceso no siempre es fácil.

Aún son muchos los que no se sienten totalmente libres de revelar cuanto se han dedicado a la formación o a la preparación de su papel.

Vivimos un momento que nos alienta a sacar a la luz lo que estaba en la sombra y lo que pueda ayudar a la conciencia y a la evolución del ser humano y de la sociedad.

Pienso que prepararnos, de la forma y con quien elijamos, es algo libre y creativo. Es ser generoso con el director, el equipo y el público. Y también merece la buena mirada de todos.

Celebro vuestra generosidad y coraje de actuar en un escenario o frente a una cámara, para ofrecer vuestro don al público. Más allá de querer actuar muy bien, disfrutar, o desear un merecido reconocimiento, creo que la razón por la que vale la pena cultivar nuestro don es para ofrecerlo al público.

Enhorabuena por generar esperanza e inspiración para que el mundo sea menos violento y mas humano, menos esclavo del poder económico, y para que seamos más compasivos con nosotros mismos y con los demás.

Que esta Gala sea un homenaje a todos los que habéis trabajado este año, y a todos aquellos que no han tenido esa suerte y que están deseando trabajar!

Que esta Reunión de Actrices y Actores sea una fuerza que ayude a todos a florecer con igualdad, dignidad y arte.
¡A disfrutar!
¡Gracias!

Juan Carlos Corazza

Corazza, maestro de buzos

Por | Dirección Juan Carlos Corazza, Ensayos Abiertos | No Comments

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“…Corazza siempre me lleva mar adentro. Me conecta con el hilo del fondo y me sube arriba con todas mis miserias. Sabemos que si dejamos un objeto libre a cierta altura caerá a gran velocidad, que si agitamos con una cuchara el azúcar que ponemos en el café se disolverá rápidamente, sabemos que una piedra se hunde y que la madera flota, pero bajo el agua estas leyes cambian. Obviedades, sí, pero que se ajustan al modus operandi de Corazza, que siempre nos lleva al fondo. Corazza es la presión hidrostática, como ese peso del agua que sentimos sobre nosotros -buzos de este mundo-. Y ese peso de agua es simbólicamente el peso de todo lo que llevamos a la espalda. Andrajos revestidos con nuestros pesados y pasados vicios, nuestras miserias y tristezas. Acaso, como decía Shakespeare ¿lleno de miserias y tristezas aún temes morir? Corazza, gran conocedor de Shakespeare, es maestro de buzos. Vivimos con un cinturón de plomo que nos hunde cada día más al fondo, pero él consigue bajar nuestra presión sobre el escenario para que emerjamos más arriba. Es el prestidigitador de las profundidades. Su magia no es otra más que la propia humanidad que hay en todos nosotros…”

Señoras, reyes y asesinos

Leer la crítica completa de Nuria Ruiz de Viñaspre en Oculta Lit